En anteriores
artículos abordamos el tema de los LMS (o Sistemas de Gestión del
Aprendizaje) y por qué beneficios generan para las organizaciones
modernas en términos de la capacidad que tienen para mantener
capacitados y al día a los Recursos Humanos, más aún porque las
nuevas generaciones de colaboradores están habituadas a aprender por
sí mismas, a su ritmo y programación propia. Aunado a la
proliferación de diversos recursos informáticos y de
comunicaciones, el acceso a los contenidos de aprendizaje se ve
potenciado por la diversidad de medios empleados, sean teléfonos
celulares, tabletas, computadoras portátiles y muchos más.
Por lo que respecta
a los contenidos digitales de aprendizaje el siguiente nivel de
mejora que exhiben -para compaginar con las capacidades de los LMS
modernos- es cuando se basa en el modelo CaaS o Content As a Service
(Contenido como Servicio). Este modelo se deriva del llamado SaaS o
Software como Servicio, en el cual diversas aplicaciones que podemos
utilizar para nuestras funciones ya no están instaladas en las
computadoras locales, personales o los servidores de red, ni en las
tabletas… Más bien residen en servidores de la Nube y desde ahí
pueden utilizarse, salvaguardando además los contenidos puesto que
los archivos y trabajos no quedan residentes en un disco duro del
equipo, una memoria USB o un disco externo, sino que se almacenan en
la nube, muchas de ellas con esquemas de seguridad y cifrado de alto
nivel.
Ejemplos de CaaS
son: las aplicaciones de Google como el Drive, para almacenamiento, o
la herramienta de presentaciones, el procesador de textos y la de
hoja de cálculo. Basta tener un navegador de web y una conexión a
Internet para hacer uso de estos sistemas y trabajar desde cualquier
sitio, así como prácticamente desde cualquier tipo de equipo.
Los sistemas CaaS
son el equiparable al software como servicio, pero en este caso se
enfoca por supuesto a los recursos, archivos y contenidos de
aprendizaje. Por ejemplo: videos, simulaciones, artículos en
diversos formatos, notas de clases, textos a libro completo o todo
tipo de gráficos ya no necesariamente deben instalarse ‘dentro’
de un curso en la plataforma LMS de la empresa, sino que pueden
residir en servidores externos desde los cuales se descargan cuando
los participantes de un curso hacen clic en ellos para utilizarlos.
Por ejemplo, si una
lección de un diplomado contiene un video de aprendizaje seguido de
un objeto SCORM con texto interactivo, un juego para resolver y luego
un cuestionario, todos estos elementos pueden estar instalados en una
nube CaaS desde la cual se envían por demanda y ‘al vuelo’ según
se solicitan por los N participantes conectados en ése momento al
sistema. Esto libera de sobrecarga al servidor LMS (que podría estar
dentro de la red de la empresa o instalado de forma externa en un
hosting) y también hace un uso más eficiente del ancho de banda
puesto que se genera el equivalente a un streaming pero usando todo
tipo de formatos de archivos, no únicamente video o audio.
Muchos sistemas
están también conectados a Redes de distribución de contenidos o
CDN, integradas por decenas y hasta miles de servidores que hacen
copias locales de los contenidos que usan los participantes de
cursos, en el servidor más cercano geográficamente o con el canal
más rápido hacia el sitio donde esté el participante del curso.
Si por ejemplo, el
acervo de archivos de aprendizaje de una empresa se coloca en un
servidor vinculado a la CDN de su preferencia, esto redunda en un
tiempo de acceso a los contenidos significativamente reducido,
mientras que adquiere además todos las ventajas de la CDN:
tolerancia a fallas, réplicas y copias de la información en tiempo
real, contención de ataques de hackers, disponibilidad de los
contenidos a pesar de que momentáneamente se hubiera caído el
servidor principal y muchos otras más.
La integración de
su LMS con los recursos de aprendizaje disponibles en un esquema CaaS
sin duda multiplica la efectividad y disponibilidad de sus elementos
de formación y capacitación y ayuda a mantener funcionando a todos
sus procesos de capacitación apoyados por tecnologías. Los
participantes y usuarios finales dispondrán de recursos más rápidos
y eficaces para acompañar sus actividades de formación continua.




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